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  • Inés Carbó

¿Cómo gestionar una ruptura de pareja?



En muchas ocasiones, me encuentro en terapia con personas que, ante una ruptura, me dicen frases del tipo “ya ha pasado 1 mes, debería haberlo superado” o “quiero dejar de estar triste”.


Una ruptura sentimental es uno de los acontecimientos vitales más estresantes que podemos vivir. Se trata de un proceso de duelo y como todo duelo, requiere su tiempo. En una ruptura no solo perdemos a una persona si no todo el proyecto vital que habíamos proyectado con ella. Supone tener que adaptarnos a una situación nueva: dejar de lado planes que hacíamos con nuestra pareja, cambiar de círculo social o, incluso, mudarnos de casa.


Es normal sentirse triste, enfadada, angustiada o con rabia. Queriendo superarlo demasiado rápido, lo único estaremos haciendo es desconectar de nuestras propias emociones y retrasar el duelo. Así pues, lo primero que te diría si estás pasando por una separación, es que te permitas estar triste.


La tristeza es normal

Siempre que tenemos una pérdida en nuestra vida aparece la tristeza. Esta emoción nos vuelve más introvertidos, es normal que no tengamos ganas de hablar con nadie y tengamos la tendencia a buscar la soledad. El cerebro nos mantiene en un estado de conservación de energía, por eso nos cuesta tanto ponernos a hacer cosas.


Es de vital importancia que no intentemos bloquear la tristeza el miedo o el enfado. Es mucho más útil aceptar estas emociones e intentar comprender que nos están diciendo.

Las emociones nos aportan información sobre nuestro medio y sobre nosotros mismos. Por ello, es de vital importancia que las prestemos atención.


El problema viene cuando la intensidad, la frecuencia o la duración de la emoción son tan grandes que impiden que llevemos nuestra vida con normalidad. Para evitarlo, hay algunas cosas que podemos hacer.


¿QUÉ HACER PARA GESTIONAR LA TRISTEZA Y SUPERAR UNA RUPTURA?

Mantente activo.

Uno de los mayores errores que comenten las personas ante una ruptura es caer en el aislamiento y la inactividad.


Como decíamos, es normal que te sientas apático y que no te apetezca quedar con nadie ni hacer nada, pero precisamente esto es lo que debes hacer.


Y me dirás, ¿y si todo lo hacía con mi pareja?


Toca ser creativos, desempolvar la agenda o buscar actividades nuevas.


Céntrate en ti.

Muchas personas, cuando están en pareja, cometen el error de olvidarse de sí mismas. Tenemos tan interiorizado el mito de que las parejas nos complementan, que caemos en la trampa de acoplarnos a la otra persona. Dejamos de realizar aquellas actividades que nos gustaban o abandonamos nuestros proyectos.


La ruptura es una buena oportunidad para reconectar con todo aquello que te llenaba o para buscar nuevos proyectos que te ilusionen.

No caigas en la trampa del odio.

El odio y el rencor son emociones autodestructivas que no te dejarán avanzar. Es normal sentir rabia en algún momento del proceso de duelo, sin embargo, hay personas que se mantienen en esta fase toda la vida.


Recuerda, que si has compartido tu vida con esta persona será por algo. Aunque ahora te parezca difícil, intenta recordar aquellas cosas positivas de la relación.


No idealices la relación ni busques culpables.

De la misma manera que hemos de poder recordar aquellas cosas positivas de la relación, también hemos de analizar aquellas cosas que nos han llevado a la ruptura.


Ojo en caer en frases como, “no voy a encontrar a nadie igual” o “no voy a volver a sentir lo mismo”. La media naranja no existe y este tipo de pensamientos nos limitan y nos hacen sentir desesperanzados.


Tampoco te obsesiones en buscar razones ocultas o culpables. Te será mucho más útil asumir la ruptura sin engancharte al pasado.

Déjale espacio a la tristeza, pero no dejes que te domine.

Una buena forma de darle espacio a tus emociones es dedicar un tiempo al día a escribir y expresar tus sentimientos. Es suficiente con 15 o 20 minutos de escritura. De esta manera acelerarás el proceso de duelo.


Pero después, lejos de quedarte en la cama, planea algo divertido o queda con alguien.

De esta manera, tendrás un tiempo y un lugar dedicados al procesamiento de la información, pero no dejarás que las emociones dominen mi vida.

Pide ayuda psicológica.

Si te sientes desbordada/o emocionalmente o si no sabes cómo gestionar la ruptura, contáctame y te ayudaré a transitar por este camino que puede resultar difícil.

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